Aunque hace un tiempo ya lo dije y luego no lo hice, en parte por apoyar la página del trabajo, ahora va de veras. En cuanto publique esto voy a entrar en Facebook, a poner una despedida con enlace a este artículo (por si alguien llega a leerlo) y me pondré a borrar información y a cancelar la cuenta. El último cambio sólo ha sido la escusa para acelerar una muerte anunciada, porque:
- Cada vez tiene más aplicaciones y tonteridas, y encima cada vez es más complicado de manejar.
- Sigo igual de enterado de las cosas que antes de tenerlo (es decir, nada).
- En definitiva, me hace perder tiempo sin aportar mucho.
- Al final iba a cancelar la cuenta, en cuanto hubiera terminado varios cambios en esta
- webería.
- Lo de la discreción, manejo de datos personales y demás es de risa.
- En cuanto alguien estornuda, me envía un correo.
- Aun con todo, me cae mejor la simpleza de Gates en Piratas de Silicon Valley que el caradurismo de Zuckerberg en La Red Social.
Pero no va a ser la única. La cuenta de Google la sigo manteniendo por el cliente de correo, el lector RSS y el marcador de enlaces, pero en cuanto tenga sustitutos, y estoy en ello, esa también caerá. Twitter también es candidata a la eutanasia. La única que parece que se va a librar por ahora es Mientidad, pero que tampoco se confíe.